Hay eventos grandes. Hay eventos históricos. Y después está el Enduro del Verano, esa bestia indomable que cada verano convierte la costa argentina en la capital mundial del off-road.
Acá no se viene solo a correr.
Se viene a resistir.
Se viene a escribir historia.

Análisis del trazado: cuando la arena decide todo
El circuito del Enduro del Verano no es simplemente largo: es traicionero.
Sectores clave:
- Rectas de playa: velocidad plena, quinta a fondo, lectura de canaletas y huellas cruzadas. El viento puede compactar o destruir la superficie en cuestión de horas.
- Médanos técnicos: arena suelta, pozos invisibles, cambios de línea constantes. Aquí se gana o se pierde la carrera.
- Zonas mixtas: partes más trabadas donde la técnica pura y el control del embrague marcan la diferencia, a veces los riders más lentos suelen abusar del embrague.
Claves para ganar:
- Salida limpia (evitar el embudo inicial).
- Suspensión dura pero controlada para cuando la arena se hace profunda.
- Gestión física inteligente: el agotamiento de brazos es el enemigo número uno, hay que ir parado la mayor cantidad de tiempo posible.
- Lectura dinámica del circuito: la línea rápida puede cambiar vuelta a vuelta.
En el Enduro del Verano no siempre gana el más explosivo. Gana el que sobrevive al desgaste.
La tendencia es clara: la carrera es cada vez más rápida, más estratégica y más profesional. Los que cuentan con mejor estructura y preparación tienen una ventaja sobre el resto, pero unos pocos van por el triunfo, el 95% va por la experiencia de vivir esta carrera. Todos los que la hemos corrido, sabemos que es algo diferente, el motor va a fondo todo el tiempo y cada uno en su nivel se exige mas que en cualquier otra competencia. El EDV es algo diferente.
Freestyle: cuando el cielo también vibra
Si el Enduro del Verano es adrenalina en la arena, el Freestyle Motocross es poesía en el aire.
El show transforma el evento en un festival total:
- Backflips perfectos bajo el cielo naranja.
- Superman seat grabs suspendidos en silencio antes del impacto.
- Cliffhangers que hacen contener la respiración a miles de personas.
Las rampas iluminadas, la música a máximo volumen y el público explotando convierten el momento en una experiencia que trasciende lo deportivo.
Es espectáculo puro.
Es cultura motocross.
Es identidad.
Crónica épica: cuando cae la bandera
La largada es un rugido colectivo. Más de mil motos levantando una tormenta de arena que cubre todo. Durante segundos no se ve nada. Solo ruido, vibración y destino.
En los médanos, los líderes se separan. La carrera se vuelve selectiva. Cada vuelta es más física. Cada error, más caro.
Los últimos minutos son una batalla contra el cuerpo, pero más aun contra la mente. Brazos cargados, las piernas sosteniendo al rider para que la potencia no lo tire hacia atrás y los pozos no lo separen de la moto, respiración forzada, altas pulsaciones, la mirada fija en la próxima línea limpia y las últimas dos vueltas se hacen eternas.
Cuando el ganador cruza la meta, no solo celebra una victoria.
Celebra haber domado el evento más salvaje del calendario sudamericano.
Mucho más que una carrera
El Enduro del Verano es:
- Familias enteras acampando frente al mar.
- Amigos viajando miles de kilómetros.
- Mecánicos trabajando hasta la madrugada.
- Niños soñando con largar algún día esa estampida.
Es pasión argentina con impacto mundial.
Es arena, mar y motores.
Es el latido del verano.
Y mientras exista un piloto dispuesto a acelerar sobre un médano, el Enduro del Verano seguirá siendo la catedral del off-road.
Fotos EDV Entertainment












